Psicopedagogia a la orden del día

Publicado el 23 de Julio, 2005, 5:25

Deseo - Obligación

Motivación - Meta

Elegí a Alicia Fernandez y a su texto "Poner en juego el saber" como base para realizar este pequeño trabajo ya que nos invita a colocarnos en el lugar de los niños para comprenderlos, para adecuarnos a sus posibilidades, a sus necesidades, a su deseo, Este descentramiento no es inocente y lleva aparejada una modificación sustancial en las relaciones de poder que se establecen entre educadores, padres e hijos.

Partiendo de este titulo se integran los siguientes elementos que me gustaría definir brevemente:

Saber: conjunto de conocimientos.

Saber hacer: conjunto de habilidades/destrezas.

Hacer: capacidad para poner en práctica el conjunto de comportamientos adecuados, en función de las demandas específicas de la situación.

Saber estar: capacidad de integrarse en un grupo, aceptando y cumpliendo sus normas.

Querer hacer: mostrar el interés y la motivación precisa para poner en juego el "saber", el "saber hacer", el "hacer" y el "saber estar".

Por tanto, no se trata de un conocimiento, una habilidad o una actitud aislada, sino de  la unión integrada y armónica de todos estos aspectos en el desempeño de una actividad.

El "querer hacer" es la clave para poner en marcha los demás elementos. A ese querer hacer, lo interpreto como Deseo.

Cuando el deseo de unos se convierte en la obligación de otros.

"Los hilos de la tela del bastidor desde la cual vamos a poder interpretar la etiología del problema de aprendizaje son el organismo, el cuerpo, la inteligencia y el deseo"

"El ser humano para aprender pone en juego la arquitectura del deseo, deseo que es siempre deseo del deseo del otro".

La "compulsión al éxito" como condicionante de la niñez.

"Compulsión al éxito" es una frase muy utilizada por Alicia Fernandez. A continuación veremos en breves palabras a que se refiere con ella.

…Yo lo he observado las escuelitas de fútbol. La actitud de los padres suele ser nefasta. Se sientan en las tribunas y "alientan" a los chicos con los gritos de: "¡Pasalo!", "¡matalo!", "¡reventalo!" ... (A. Fernandez)

Parece ser que en la actualidad el niño tiene la "obligación" de ser exitoso en todo lo que emprenda. Este factor también incide en el acortamiento de la infancia. Las criaturas ya sufren la "compulsión del éxito". No hacen las cosas jugando, sino como un trabajo.

De esto son responsables los padres y el entorno, y a veces la propia escuela, que están tratando de proyectar al futuro "numero uno" en las artes o en los deportes, o al "genio" en computación, etc.

Esto va en contra de la esencia de la infancia, y hasta de un futuro orden social: le quita al niño el placer de jugar y competir, y lo obliga a tener toda la libido puesta sólo en ganar.

"Aquì podemos obserbar como el deseo del niño se ve invadido por el deseo del otro".

"El niño al nacer se instala en una constelación de significaciones. Viene a llenar muchos deseos (…) de los padres".

De esta manera el niño deberá insertarse en el deseo que sus padres o docentes construyeron para él y en lo que esto signifique.

Y el deseo de los docentes…?

"Exigen a sus alumnos aprender en el medio de la carrera corriendo el riesgo de perder y quedar afuera y con la obligación exitosa de llegar primero".

Por otro lado, en ocasiones los docentes intentan que la experiencia de aprendizaje se realice a través de una experiencia competitiva. Pensando que de esta manera están incentivando al niño a realizar la tarea correctamente.

"La escuela transformada en un campo de entrenamiento y competición, es productora de neurosis".

En deseo de alcanzar una meta definida, aspiramos humanamente a lograr sino el primero, por lo menos, los primeros puestos. Tal aspiración está condicionada a diversos factores, entre los cuales la preparación previa, las aptitudes o habilidades físicas o psíquicas son importantes.
En la medida que el éxito nos sonríe, nuestro nivel de aspiraciones se va elevando, se hace mayor; en cambio, el fracaso frecuente hace que nuestro nivel de aspiraciones disminuya y tendamos a ajustarnos a esa realidad.

Entonces sabemos que…

Todo padre tiene un ideal de su hijo así como todo docente de su alumno.  Deberemos estar atentos, como padres y docentes, a estos ideales teniendo en cuenta que, siendo totalmente bien intencionados, pueden resultar riesgosos para el niño.

Si desde la escuela y el hogar fomentamos éxito constante, el deseo puede volverse ambición.

Sin embargo es muy necesario fomentar la motivación. Es sumamente importante que los niños sean motivados por sus padres y docentes, y no obligados a cumplir con deseos que no les pertenecen.

La motivación… el camino hacia la meta?

La motivación no es un concepto sencillo. Para los psicólogos es difícil describir el impulso que existe detrás de un comportamiento. La motivación de cualquier organismo, incluso del más sencillo, solo se comprende parcialmente; implica necesidades, deseos, tensiones, incomodidades y expectativas. El comportamiento subyacente es movimiento: un presionar o empujar hacia la acción. Esto implica que existe algún desequilibrio o insatisfacción dentro de la relación existente entre el individuo y su medio: identifica las metas y siente la necesidad de llevar a cabo determinado comportamiento que los llevará hacia el logro de esas metas.

Motivación escolar:

La motivación escolar es un proceso general por el cual se inicia y dirige una conducta hacia el logro de una meta. Este proceso involucra variables tanto cognitivas como afectivas. Cognitivas en cuanto a las habilidades de pensamiento y conductas instrumentales para alcanzar las metas propuestas; afectivas, en tanto que comprende elementos como la autovaloración, autoconcepto...

Ambas variables actúan en interacción a fin de complementarse y hacer eficiente la motivación, proceso que va de la mano de otro, esencial dentro del ámbito escolar: el aprendizaje.

…llegando a la meta…

Finalmente me gustaría que podamos tener en cuenta mi intención en este trabajo.

Intentando concluir con él, hago hincapié en que con el deseo del otro puesto sobre los hombros del niño, le será muy difícil llegar a la meta. Ofreciéndole al niño la motivación adecuada no se vera en la obligación de dar respuestas siempre exitosas.

Vanesa Lovato

Por VaneLov, en: Autores